“Mantener la compleja batalla por el financiamiento
externo, o sea, lograr que se mantenga el nivel adecuado de financiamiento
a la actividad económica del país, es una tarea
en la cual el sistema bancario ocupa un lugar de vanguardia, constituye
una de nuestras prioridades; lograrlo, mantenerlo, es una lucha
violenta que, en el caso de Cuba, se complica por el bloqueo.”
Eso dijo en exclusiva a Juventud Rebelde, Francisco Soberón
Valdés, ministro presidente del Banco Central de Cuba,
al término del acto central por el Día del Trabajador
Bancario.
Ni el país ni la banca cubana descansan en su gestión
para garantizarle a la economía y su desarrollo el dinero
contante y sonante que necesita. No es posible ni pestañear
porque lo cierto es que “con el capital humano que tenemos,
más las inversiones que ha hecho la Revolución,
y las que continúa desarrollando, precisamente, en estos
momentos, la mayor limitante que podemos tener es la capacidad
de financiamiento externo. Es una limitación real”.
Sobre cómo el bloqueo obstaculiza la búsqueda
de financiamiento, Soberón explicó:
“Lo que nos detiene es la enfermiza actividad de los yanquis,
tratando de cortar por todos los lados las posibilidades de que
Cuba obtenga financiamiento externo, una política que va
más allá de la Helms-Burton, Ley Torricelli, u otros
inventos, para expresarse en llamadas telefónicas a los
empresarios, amenazas, presiones de los embajadores norteamericanos,
presiones del Departamento del Estado, sobre cualquier institución
o gobierno que trata de tener el más mínimo contacto
con Cuba.
“Aún así, y en virtud de la confianza que
existe hacia Cuba internacionalmente —argumentó—,
fluye la financiación, las inversiones extranjeras, precisamente,
porque nuestro antídoto para ese irracional bloqueo norteamericano
es la estabilidad del país, la calidad de nuestro pueblo,
la calidad de nuestras instituciones.”
Más adelante, el Ministro presidente del Banco Central
de Cuba expresó a las reporteras que “con los parámetros
que tiene nuestro país, de estabilidad política,
de relativa estabilidad económica, de capital humano —tanto
por su nivel profesional como por sus valores—, Cuba sería
un país, que si no existiera el bloqueo, tendría
que poner límites a la inversión extranjera, vendrían
muchos, se desbordarían los créditos, tendríamos
que poner límite a la entrada de capitales.
“Y sobre todo —abundó—, Cuba es para
muchos un lugar de primer orden, si no fuera por el tema del bloqueo
y, aún así, en múltiples ocasiones se deciden
a tratar con nosotros. Añádale a eso el estruendoso
fracaso de las políticas neoliberales en América
Latina, ellas acabaron prácticamente con los países
a los cuales puede ir el capital, hay una reducción extraordinaria
de la inversión extranjera en otros países.”
¿Qué nación es estable en estos momentos
en la región? se preguntó Soberón.
“Hagamos un rápido recorrido. En Santo Domingo,
República Dominicana, los niños que padecen cáncer
se están muriendo, porque el valor de los medicamentos
para esta enfermedad han aumentado en los últimos cuatro
meses en un 300, en un 400 por ciento. Sobre esa situación,
se publicó ayer un artículo en Granma. Ese país
enfrenta una situación compleja en estos momentos que se
manifiesta en otros sectores. La región está bastante
agitada. Entonces, ¿en qué país en estos
momentos de Latinoamérica hay estabilidad? Cuba atrae a
pesar del terrible impacto negativo del bloqueo.”
Interrogado sobre otras prioridades del sistema bancario nacional,
Soberón se refirió a la obligación de ganar
la batalla del servicio a la población que en estos momentos
no está ganada, porque en algunos lugares se han logrado
más avances que en otros. “Tenemos que tratar de
mejorar en todo, porque el avance de hoy no es parejo en todo
el país. Hay lugares donde el servicio es peor que en otros”.
Mantener una lucha a muerte, sin cuartel, contra toda manifestación
de corrupción en el banco y en el sistema empresarial,
constituye también un asunto de primer orden en la agenda
de los directivos y trabajadores del sector, “porque el
banco, al ser el segmento del quehacer económico por donde
transita toda la actividad financiera del país, puede y
debe ocupar un lugar de vanguardia en esa lucha”.
Igualmente, preocupa y ocupa mantener la estabilidad que se ha
podido percibir en estos años en lo que se refiere a la
liquidez en manos de la población, la tasa de cambio, o
sea, mantener la estabilidad monetaria, el equilibrio financiero.
Le siguen los propósitos de “consolidar los avances
que se han logrado en nuestro sistema de pago, hay que seguir
trabajando por lograr una alta efectividad. También debemos
perfeccionar los sistemas automatizados de todas las instituciones,
porque las tecnologías hay que estar constantemente renovándolas,
perfeccionándolas, como herramienta para la optimización
de todas nuestras operaciones”.
Y ello seguirá acompañado de la capacitación
permanente de los trabajadores, “de ese capital humano de
que nos habla Fidel porque, si en el sector industrial es importante,
para el mejor aprovechamiento de los activos fijos, o sea, de
las maquinarias, aquí la maquinaria es el cerebro del ser
humano y las computadoras una herramienta. Por lo tanto, es nuestra
tarea perfeccionar cada día el sistema de capacitación
de los bancos.”
De todo lo anterior se deriva que siempre, los trabajadores
de las entidades financieras bancarias y no bancarias de nuestro
país tienen la obligación de ser cada día
más eficientes, indicó el Ministro presidente del
Banco Central de Cuba.
“Hay un principio que dice que el mejor servicio que le
puede prestar un sistema bancario a una economía es funcionar
eficientemente, eso es un principio general, y nosotros tenemos
que cumplirlo. Esa será una prioridad permanente.”
Premio a la disposición y la lealtad
Antes del diálogo con JR, el Ministro Presidente del
Banco Central de Cuba presidió el acto central por el Día
del Trabajador Bancario que en esta ocasión estuvo dedicado
al aniversario 75 del natalicio del Comandante Ernesto Che Guevara
de la Serna, primer presidente revolucionario del Banco Nacional
de Cuba.
Durante el mismo se entregaron a un grupo numeroso de trabajadores
bancarios los sellos por años de servicios, desde 5 hasta
50. Particularmente emotivo resultó el momento en que se
les impuso este reconocimiento a Juan Marchante Interian, de la
Casa Matriz de CADECA; Sergio A. Orizondo Montoro, del Banco Internacional
de Comercio, y Juan Raymundo Jiménez Velo y Juan José
Sánchez Viera, del Banco de Crédito y Comercio,
por cumplir cincuenta años en el sector.
Igualmente fueron reconocidos los compañeros que en el
2002 fueron seleccionados como Vanguardias Nacionales, en las
oficinas centrales de las instituciones que integran el sistema
bancario cubano.
Ese día los trabajadores de las oficinas centrales de todas
las instituciones financieras bancarias y no bancarias reafirmaron
su solidaridad con los cinco héroes prisioneros del Imperio,
que devino en compromiso de estar siempre dispuesto a cumplir
las tareas que la Revolución les encomiende, tal como lo
hiciera el Che, cuando fue ministro del Banco Nacional de Cuba.
|